Crianza Respetuosa
- pekepreloved
- 12 nov 2020
- 4 min de lectura
Por: Enelia Martinez Acosta
Instangram: @_o_m_m_a_
Antes de empezar este hermoso tema, quiero citar un fragmento del libro: "Brújulas que buscan sonrisas perdidas" de Albert Espinosa:
“De ahí su teoría del retrovisor... y es que había observado muchas veces el cuerpo humano y decía que nos faltaba insertarnos un retrovisor para ver qué había detrás nuestro. Consideraba que no tenía sentido que siempre miráramos adelante sin saber las oportunidades que hay detrás... ella opinaba que lo que nos precede tiene la clave de lo que nos acontecerá... decía que le parecía increíble que todos fuéramos por la calle con ese cuerpo humano sin retrovisor”.
Podemos leer, meditar y tratar de adivinar cómo ser “la mejor madre o el mejor padre”; otros solo quieren no repetir lo que les pasó en sus infancias; y así puedo citar miles de cosas que nos pasan por la mente cuando recibimos la noticia de que “un bebé viene en camino”. La realidad es que: “nadie nace sabiendo” y “ningún hijo viene con un manual de instrucciones”.

Desde esta última perspectiva, tomando en cuenta la cita del libro y desde mi experiencia como madre de 3: Gabriela (19 años), Jair (17 años) y Jainells (14 años) puedo decirles que la mejor manera de criar a los hijos es toda una aventura a la que tenemos que ponerle todo el empeño y amor posible; independientemente de si este bebé fue planificado o no; está en una familia completa o monoparental, no hay excusas para aplicar todas aquellas herramientas y recursos de la mejor calidad para hacer de nuestros “peques” la mejor versión que puedan tener.
Una herramienta súper positiva para lograr que la experiencia de criar no se vuelva algo frustrante es: “La crianza respetuosa”. Esta forma de crianza que tiene data desde el siglo XVII como herramienta pedagógica para educadores, exige tener una manera de pensar consciente y practicarlo de una forma natural. Muchos padres suelen empezar desde el embarazo; Los padres que optan por una crianza respetuosa controlan más sus emociones y utilizan la empatía como base de la educación a sus hijos. Como su nombre indica, se trata de educar desde el respeto.
La crianza respetuosa es un tipo de crianza basado en la cercanía y el vínculo emocional entre padres e hijos. Es un estilo de crianza que tiene en cuenta al niño. Básicamente y de manera constante vamos a aplicar de manera consciente la frase: “no hagas a otro lo que no te gusta que te hagan a ti”.
Al citar el fragmento del libro de Albert Espinosa, lo relaciono con la crianza respetuosa desde la experiencia personal que cada uno de nosotros tiene, porque antes de ser padres, fuimos o somos hijos de alguien. Aplicar la “crianza respetuosa” exige de nosotros colocar en muy buena posición nuestro retrovisor para que contribuya a nuestro buen avance como nuevos padres.
La crianza respetuosa persigue, principalmente tres objetivos:
Fortalecer los lazos afectivos.
Acompañar al desarrollo consciente del niño
Atender sus necesidades.
La crianza respetuosa radica en cambiar el modo en que, hasta ahora, hemos tratado a nuestros hijos y que quizá responde al modelo que usaron nuestros padres en nosotros. Es una filosofía de vida y de cuidados que se basa en el diálogo, el cariño, el respeto; en pasar tiempo con ellos dejando a un lado la violencia y los aparatos eléctronicos. Es una forma natural e instintiva de educar a nuestros hijos basada en estar cerca, conocerlos y ofrecerles así las mejores herramientas que necesitan para establecer un equilibrio lógico entre libertad y límites tanto en casa, como en la escuela; en el día a día con su entorno familiar y con los demás niños y niñas que forman parte de la sociedad a la cual pertenece. De este modo el niño aprende a confiar en el adulto y en el mundo que le rodea, completando un desarrollo sano y creciendo con seguridad en sí mismo y con una sana autoestima.
En ocasiones se confunde la crianza respetuosa con dejar al pequeño hacer lo que quiera. No se trata de educar sin límites, sino de estar más cerca de ellos para apoyarlos, aceptarlos y valorarlos, sirviendo de base a su crecimiento y desarrollo.
Un niño necesita que se atiendan sus necesidades y que estemos en conexión con su naturaleza infantil: correr, gritar, llorar, preguntar, ensuciarse. Nuestros bebés tienen que vivir la infancia y descubrir su identidad. Hacer que aprendan a base de premios y castigos, y que vivan infancias controladas va en contra de su naturaleza.
Si queremos que nuestra sociedad evolucione, si queremos que nuestros hijos lo hagan mejor que como lo hacemos nosotros, y si queremos hacerlo como padres mejor que como lo hicieron los nuestros, vale la pena intentar un método de crianza diferente. Es que cuando conectas emocionalmente con tus hijos, cuando hay respeto mutuo y poco a poco fluye la comunicación, se establece una relación de confianza que lo hace todo más intenso, más estimulante, más bonito, más amable y a la vez, más divertido. La semilla que luego debe brotar para que cuando lleguen épocas probablemente más complicadas, siga habiendo confianza, comunicación y respeto.




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